lunes, 6 de mayo de 2013

Berganzo en los libros

Bueno en esta entrada quiero tratar de referenciar libros en los que se habla de Berganzo. No voy a añadir los diccionarios geográficos ya que esos ya los cito en otras entradas. Casí todos los libros que, de momento, conozco tratan de historia (algunos de forma novelada como los episodios nacionales de Benito Pérez Galdós), pero seguramente habrá hasta literatura (recuerdo uno de literatura infantil sobre Toloño). Os animo a si sabeis de alguno nos lo conteis a los demás y así lo añadimos a nuestra lista.
Como os comentaba el otro día estuve hablando sobre este tipo de referencias y salieron a relucir los "Episodios nacionales" de Galdós. No es que sea hable de Berganzo demasiado, pero me hizo gracia. Habla de las guerras carlistas y los protagonistas están en la zona de Berganzo. Es estilo novelado. Os pongo el capítulo en cuestión:


Episodios Nacionales, tercera serie, libro "Vergara", capítulo 13º 
B. Pérez Galdós



-XIII
Festivo y locuaz estuvo Calpena el resto de la tarde, tirando de la lengua al bruto de Zoilo para gozar con sus extravagantes teorías del querer fuerte, y reunidos en el llamado comedor, bebieron y jugaron con discreta fraternidad amo y criados y amigos, guardando cada cual su puesto en las alegrías de aquella igualdad temporal. Como llegaran nuevas referencias del paradero de Guergué, dándole por internado en el Condado de Treviño, resurgieron las dudas acerca del punto adonde se dirigirían. Iturbide se mostraba temeroso, Zoilo aferrado a su violento querer, y al fin propuso Fernando que decidiera la suerte, comprometiéndose todos a la obediencia de lo que el misterio de la fatalidad les señalara. El arduo caso fue sometido al fallo de cara o cruz, encargándose Zoilo, como el más inocente de la cuadrilla, de arrojar al aire la moneda, previa designación de La Guardia por la figura y Treviño por la cruz. Salió esta, y nadie se atrevió a manifestar oposición a tan grave sentencia. Los medrosos y los arrojados ocupáronse con igual ardor en los preparativos para la caminata del siguiente día, que emprendida fue sin tropiezo al despuntar de la aurora, por el camino real de la Puebla. Buenos caballos adquirió Fernando para los dos bilbaínos; pero Iturbide, que se había pasado la vida, primero en su oficio de fabricar poleas, después en el servicio militar de infantería, no era un prodigio en la equitación, y su impericia daba lugar a cada instante a lances muy graciosos. A Zoilo, regular jinete, no le permitía su debilidad mantenerse en la silla con todo el garbo que él deseara. No habían andado dos leguas, cuando encontraron un destacamento de tropas que salió de Miranda la noche anterior. El capitán que lo mandaba les dijo: «¿Pero están ustedes locos? ¿A dónde demonios van?».De los informes resultó que todo el Condado hervía de facciosos, que las comunicaciones con Vitoria estaban interrumpidas, que en Peñacerrada habían acumulado mucha fuerza, fortificando todas las alturas. Lo mejor que podían hacer los caminantes era volverse a Miranda, o tirar para Salinas, aunque por este punto también había peligro. Pasados los primeros minutos de perplejidad, manifestáronse dos opiniones: en la boca de D. Fernando, valeroso y prudente, la de seguir el juicioso consejo del Capitán; en la de Zoilo, que era la temeridad irreflexiva, la de marchar hacia adelante, obedientes al oráculo de la moneda arrojada al aire. Seguramente prevalecería la voluntad del que era señor y amparo de todos, en quien el sentimiento del deber y la responsabilidad de las ajenas vidas se aunaban. Apartándose del camino, echaron pie a tierra para descansar y tomar alimento, al pie de unos álamos que ya se vestían de su hoja nueva, y eran como apacible tienda de sombra y frescura. Allí se repusieron, y no habían concluido de matar el hambre, cuando vieron venir una partida de aldeanos de ambos sexos, en borricos y a pie, como gente presurosa o fugitiva.
-Paisanos, ¿qué ocurre...? -les preguntó Sabas saliéndoles al encuentro-. ¿Hay olor de facciosos por esta parte?.
-Olor no, sino peste de ellos -replicó un viejo ladino que montaba el burro delantero-. Somos de Berganzo, y de allí nos ha echado el asoluto, después de quemarnos el pueblo. Asolación mayor no se ha visto.
-¿Hacia la parte de Samaniego, ocurre algo?
-En Samaniego -chilló una mujer, que con dos niños en brazos montaba el segundo borrico-,no han dejado esos perros ni cántara devino, ni doncella, ni nada.
-¿Qué sabéis de La Guardia?
-Que anoche, dende Toloño, se veían las llamas de la villa, ardiendo por los cuatro costados...En Peñacerrada han metido los carlinos sin fin de tropa, y han puesto cañones en el castillo, cañones en Larrea... No es mal hueso el que arman allí. Díganme, señores: ¿vendrá D. Espartero a roerlo? Porque si no viene, y pronto,¡pobre Rioja alavesa!... Dios nos tenga de su mano. Ea, caballeros, que tenemos prisa para llegar a Miranda, pues de atrás no vendrá cosa buena. Hace un cuarto de hora, al rebasar de Berantevilla, oímos ruido de zalagarda... ¡Hala, que es tarde!... abran calle... Agur, y viva la Isabel...
Apenas se alejó, buscando el camino real, la medrosa caravana, miraron todos el rostro de D. Fernando, que, poniendo corto espacio entre la duda y la afirmación, resolvió de plano con firmeza y aplomo. «Amigos -dijo-, avancemos por el rastro de esa pobre gente, y tal vez hallaremos otros fugitivos a quienes podamos prestar socorro».Con gallarda confianza respondieron los cuatro a tan airosa determinación, y Zoilo se lanzó delante, gritando: «¿Ve usted, señor, cómo sale lo que yo quería? Mi querer fuerte apuntó para La Guardia, y a La Guardia vamos. ¡Marchen! No puede pasarnos cosa mala». Media legua más allá encontraron nuevos grupos que confirmaban las alarmantes noticias del primero, con alguna variación, pues el pueblo que desde Toloño se había visto arder no era LaGuardia, sino Páganos. Cada cual agregaba nuevos horrores dictados por el miedo. Halló Sabas gente conocida; le daba en la nariz el tufo de su tierra, oliendo a quemado, y el hombre no vivía; habría querido ir de un vuelo, y ver y apreciar la extensión del desastre. Las últimas noticias recogidas a media tarde eran que los absolutos habían pasado la sierra de Toloño; que casi todos los habitantes de La Guardia habían huido, pasando el Ebro por el vado de Cenicero, no sin peligro, pues también rondaban partidas por aquella parte; que Peñacerrada era un infierno de fortificaciones; que... en fin, que se acababa el mundo, y que nos encontraríamos todos en el valle de Josafat. Sin perder sus bríos ante tales demostraciones de pánico, siguieron su marcha, y a la caída de la tarde, Sabas descubrió dos aldeanos de Samaniego, el uno pariente suyo, por quien tuvieron más claros informes de lo que vivamente les interesaba. Aterradas por el incendio de Páganos, escaparon de La Guardia todas las familias pudientes que no pertenecían a la opinión servil. Las niñas de Castro y Doña María Tirgo, formando caravana con las de Álava, no fueron de las últimas en la escapatoria; mas ignoraba el informante si corrían hacia el Ebro, pues algunos que tomaron aquella dirección habían regresado desde El Ciego, huyendo de una partida. Era lo más probable que hubieran tratado de escabullirse hacia San Vicente de la Sonsierra, para buscar el vado y pasar a Briones...Mientras más embarulladas y contradictorias eran las noticias que recibían, más se confirmaban los cinco expedicionarios en la resolución de ir adelante, movidos simultáneamente de un generoso impulso que no sabían definir. Era la voz del destino que aquella dirección les marcaba, impeliéndoles hacia un fin favorable o adverso, hacia el cual corrían como las mariposas hacia la luz. Anduvieron hasta el anochecer en medio de una gran desolación. La tarde estaba serena, el cielo transparente y limpio, como un rostro que quisiera expresar la absoluta indiferencia de toda cosa humana... Hablaban poco; tan pronto iba Zoilo delante, tan pronto a retaguardia, canturriando entre dientes, erguido sobre el caballo, y olfateaba el horizonte, curado ya como por ensalmo de aquel torcedor doloroso de su cuerpo. A sus espaldas se puso el sol, y ellos, picando siempre hacia Levante, que con los reflejos del sol poniente se tiñó de resplandores opalinos, luego de un gris violáceo muy puro y uniforme en suave gradación. Sobre esta densa cortina se fue destacando un astro rojo: Marte. La noche entró tenebrosa, sin otra claridad que la de las estrellas. Víspera de luna nueva, el disco de la luna había precedido al sol en el ocaso. De pronto, al descender de una loma, vieron los jinetes frente a sí siniestra claridad rojiza que se difundía en el morado intenso del cielo. Era la cabellera de un incendio. Detenidos por un solo impulso, los cinco dijeron a una voz: «Un pueblo que arde». Conocedor del terreno, Sabas examinó con experta vista el horizonte. «No puedo calcular la distancia del fuego-dijo-; pero si está a dos leguas, no puede ser más que Berganzo; si está más lejos, será Peñacerrada».Y D. Fernando: «Sea lo que fuere, adelante. El que tenga miedo, que se vuelva».Nadie pronunció palabra, y Zoilo se puso nuevamente a vanguardia, alejándose buen trecho del grupo principal. El fuego parecía crecer: ráfagas de viento Sur desmelenaban el resplandor hacia el Norte. De pronto vieron los caminantes que Zoilo se detenía: picando para llegar pronto a donde él estaba, oyéronle decir:«Viene gente armada». Aguzaron todos el oído, imponiendo silencio; pero no percibieron ningún rumor; mas Zoilo insistía en que había sentido algazara de tropa. Afirmó que nadie le ganaba en fineza de tímpano, así como en alcance de vista, teniendo además la cualidad de ver en las tinieblas, como los gatos. Adelantose otra vez, y volvió asegurando que estaban próximos a un pueblo, que él veía paredes negras y una torre, y que oía run-run de gente. No supo Sabas determinar qué aldea o villorrio caía por aquellas soledades, y habló de una gran casa de labor o alquería del marquesado de Zambrana. Fuera lo que fuese, a los pocos pasos confirmaron todos lo anunciado por Arratia, pues ya se hallaban a medio tiro de fusil de unas tapias altísimas, y no tardaron en oír claramente voces humanas.«La Santísima Virgen nos ampare –murmuró Iturbide-. Como esta es noche, hemos caído en una trampa facciosa». Detuviéronse los cinco por cesación súbita, pavorosa, del impulso interno que hasta allí les había llevado. Transcurridos algunos segundos, que horas parecieron, dijo D. Fernando: «Si estamos cogidos, sepamos por quien; que no hay suplicio como la incertidumbre». Y aún no había concluido de decirlo, cuando una robusta voz estalló en la obscuridad, gritando: «¿Quién vive?». Y en el mismo instante se oyeron las voces: «¡Alto, alto!». A la repetición estentórea del ¿quién vive? respondió D. Fernando con toda la fuerza de sus pulmones: «¡España!». De las tinieblas surgieron varios hombres con los fusiles preparados. Su aspecto no era de tropas regulares, pues vestían con desiguales prendas y arreos, y llevaban gorra de piel los unos, los otros boina blanca o roja. Adelantose uno diciendo: «Alto, y se les reconocerá. ¡Viva IsabelII!». A este grito, que ponía fin a la ansiedad de aquel encuentro, los caminantes, gozosos, libres ya de su mortal sobresalto, respondieron con otro ¡viva! en que echaron toda el alma... Breve y satisfactorio fue el primer reconocimiento; pero les mandaron no dar un paso más hasta que llegase el capitán. Salió por fin este, repitiendolas preguntas de ordenanza; cumplidamente las satisfizo Calpena, que a su vez se permitió interrogar:
-¿Qué fuerza es esta, mi capitán?
-Es la columna que mando yo, Santiago Ibero. Pertenecemos a la división de D. Martín Zurbano. Y cuando esto decía, fue reconocido por Sabas, que prorrumpió en exclamaciones de gozo:
-¡D. Santiago... Santiago Ibero!
-¿Eres de La Guardia?
-De Páganos, para servirle, y usted también.¿Pero no conoce a Sabas de Pedro?
-¡Otra! ¿Eres tú...? Adelante, señores... ¿Traencomida? Apéense en este corralón. Entremos y hablemos y comamos...
El júbilo de los expedicionarios por verse entreamigos era tan grande, que no podían expresarlo sino con risas, gritos y exclamaciones patrióticas. Enterados de que la partida andaba mal de víveres, mandó D. Fernando a Urreaque franquease todo el repuesto que llevaban, y la alegría se hizo general. Entraron en un lagar desmantelado, al que seguían cuadras espaciosas, reconociendo Sabas la casa labrantía de Zambrana. Mientras acomodaba las bestias y les daba pienso, Urrea iba distribuyendo pan, queso y vino a la tropa en el corralón. Ibero y D. Fernando, antes de ponerse a comer, departieron largamente, diciendo el primero:
-Tambiéna usted le reconozco. Es usted D. Fernando, el caballero que trajo de Oñate a las niñas de Castro, y que luego, herido en un pie, pasó una larga temporada en casa.
Nombrada la familia, no se hartaba Calpena de pedir informes acerca de ella, y el otro los dio con milamores. La Guardia no había caído en poder de los carlistas; pero se temía que la ocupasen por ser muy débil la guarnición. Las familias ricas habían salido, siendo de las primeras las niñas de Castro con Doña María Tirgo y las de Álava. Bien podía el informante dar fe de la feliz escapatoria, pues él con su gente habíales acompañado hasta el paso del Ebro, y pudo enterarse de que sin novedad llegaron a Fuenmayor. Doña María Tirgo, muerta de miedo, proponía que no parasen hasta Cintruénigo; pero Demetrio opinaba que no debían pasar de Logroño, donde estarían bien seguras. Era Santiago Ibero un mozo gallardísimo, franco, con toda el alma en los ojos y el corazón en los labios, cetrino, de mirada ardiente. Nacido en Páganos de una familia de labradores acomodados, su genio impetuoso, su ansia de gloria, más potentes que toda razón de conveniencia, habíanle lanzado a la campaña, antes que por querencia de la profesión militar, por su amor ardentísimo a las ideas representadas en la bandera de Isabel. Quería dar su sangre, su vida por la libertad y el progreso, en los cuales veía fuente inagotable de dichas para la Nación Con tales beneficios, España saldría de su apocamiento y pobreza, mejorarían las costumbres, nos veríamos tan civilizados como los ingleses y tudescos, y seríamos fuertes, grandes, sabios y ricos. Odiaba el obscurantismo, y veía en la hipocresía farisaica de los partidarios de D. Carlos la causa de todos los males que nos afligen y del atraso en que vivimos. Al exterminio de esta secta nefanda quería consagrar su existencia, todas las energías de su alma honrada y valerosa. Habiendo visto en Martín Zurbano, a quien conoció en Logroño, la más feliz encarnación de aquellas ideas, y admirando en él, además, el coraje, la perseverancia, la militar pericia, se afilió con entusiasmo en su bandera. Con él peleaba, y con él moriría, si necesario fuese, por la santa causa de los libres, que era el porvenir glorioso de la Monarquía y de España. A la media hora de charla, ya eran amigos Ibero y D. Fernando, y este tuvo conocimiento de la situación de la columna. Los carlistas se habían apoderado de Peñacerrada, que por suposición topográfica en terreno montuoso era una fortaleza natural. Fortificados también otros puntos de la sierra, ocupados pueblos mportantes del Condado, quedaba interrumpida la comunicación de Vitoria con las líneas del Ebro. La situación era, pues, gravísima, y sino venía Espartero con fuerza grande a desatar el nudo, sabe Dios lo que sucedería. Según las noticias del capitán, D. Baldomero se preparaba, y en tanto había mandado al general Ribero a la parte de Nanclares, mientras D. Martín, en la Rioja alavesa, molestaba al enemigo todo lo que podía, quitándole raciones y amparando a los pueblos. Con este fin, ordenó a Ibero que con su columna limpiase de facciosos los caseríos de la sierra de Toloño, y en ello se vio el capitán muy comprometido, pues atacado por fuerzas superiores, había tenido que batirse a la desesperada. Intentaba retroceder hacia la Rioja alavesa, para reunirse con su jefe; mas no tenía seguridades de poder conseguirlo. Hallando a su paso en la tarde de aquel día la casa de labor de Zambrana, en ella se hizo fuerte, con el propósito de defenderse bien si alguna partida le atacaba. En caso de gran apuro, y si veía dificultades para retroceder hacia La Bastida, trataría de pasar el Ebro por el vado de Ircio. En tanto que Ibero y D. Fernando se comunicaban sus planes y pensamientos, Iturbide y Zoilo no se apartaban de los de tropa, comiendo con ellos, contándoles peripecias del sitio de Bilbao, a cambio de las recientes hazañas de los zurbanistas, referidas, la verdad sea dicha, con disculpable uso de la hipérbole. Aquella tarde se habían peleado heroicamente con doble número de serviles, matándoles al jefe y cogiéndoles quince prisioneros. Luego tuvieron la desgracia de que en otro encuentro, en la misma tarde, perdieran ellos tres hombres, lo que no sintieron tanto como el que se les escaparan los quince cautivos cuando se disponían a fusilarles, en castigo de su amor al retroceso. Aquel segundo combate había quedado indeciso, sin grandes ventajas de una parte y otra, perdiendo el contrario dos burros cargados de cebada, y ellos los prisioneros, que fue un gran dolor. Si se les hubiera quitado de en medio en cuanto fueron cogidos, no se habrían ido riendo... Pero, en fin, como hay Providencia, no debía desesperarse de volver a cogerles. A media noche, unos dormían en grupos tendidos en el suelo, otros hacían guardias en los ángulos exteriores del caserón, y los mejores escuchas de la partida aplicaban la oreja al suelo, en observación de los ruidos lejanos. Ibero y D. Fernando se tumbaron en el sitio que mejor les pareció de la anchurosa cuadra primera; pero el capitán no tenía sosiego, y de rato en rato se levantaba para dar vueltas por el corralón y asomarse a las bardas de este, sin poder desechar el presentimiento de que antes del amanecer le atacarían, con refuerzos, los que en la funcioncilla última de la tarde habían quedado a media paliza y con ganas de llevársela entera. Durmiose en las alternativas de estos temores D. Fernando, teniendo junto a sí a Urrea y a Sabas, y aún era muy incierta la claridad del nuevo día, cuando le despertó un rumor vivo, compuesto de voces corajudas y guerreras. Los facciosos venían, se aproximaban... Silencio, calma, y prepararse todo el mundo.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

El Inglares

Voy a colocar aquí algunos datos y descripciones sobre el río Inglares y su cuenca. Pondré primero el título y/o autor, y después la descripción que den sobre el río.





PLAN TERRITORIAL SECTORIAL DE ORDENACIÓN DE MÁRGENES
DE LOS RÍOS Y ARROYOS DE LA CAPV.-VERTIENTE MEDITERRÁNEA
(ARABA-BIZKAIA)
MEMORIA PARTICULAR
NOVIEMBRE 1998


4. DESCRIPCIÓN GENERAL DE LA CUENCA DEL INGLARES
La cuenca del río Inglares, se encuentra situada en un corredor natural, entre el valle del río Ayuda (Cuenca del Zadorra) y la depresión de La Rioja. Limita al Norte con la cuenca del Zadorra y el Condado de Treviño (Burgos); al Este con la cuenca del Ega y al Oeste y al Sur con la cuenca del Ebro. Tiene una superficie de 94 km2, enmarcados en territorio alavés.

El río Inglares nace en las laderas del Monte San León, por encima de los 1.000 m. En su tramo alto tiene un curso de dirección Sur-Norte. Tras atravesar el núcleo de Pipaón toma dirección Este-Oeste, manteniéndose en la misma dirección hasta su desembocadura en el Ebro, a una altura de 460 m. (s.n.m.), en las cercanías de Zambrana. En los 28 km. de recorrido tiene que salvar un fuerte desnivel, sobre todo en el trayecto entre los núcleos de Peñacerrada y Berganzo (aproximadamente 200 m. en 5 km.). En esta zona, aprovechando dicho desnivel, se ha construido una central hidroeléctrica.

Este corredor natural se encuentra perfectamente individualizado por dos líneas de relieve, paralelas entre sí, cuyas cumbres descienden hacia el Oeste. Al situarse entre dos líneas montañosas paralelas, el cauce es rectilíneo y estrecho, con afluentes cortos, que recogen las aguas de las laderas en forma de barrancos y torrenteras.

La cuenca del río Inglares, de reducida superficie (94 km2), discurre por un valle de aproximadamente 4 km de anchura media, con arroyos que únicamente toman entidad en épocas de lluvia.

Su morfología es longilínea, triangular y marcadamente simétrica.

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Esta es una opinión sobre las posibles consecuencias de destinar agua del rio Inglares a una presa de Rivas de Tereso, debió de ser publicada en El correo en 2004:

A technical report is against the transfer from Inglares river in Alava

Tue, 18/05/2004
El Correo
Se trata del río que abastecería a la presa de Rivas de Tereso. Esta actuación «secaría el caudal», afirma Pedro Arrojo en el estudio
LOGROÑO. El presidente de la Fundación Nueva Cultura del Agua, doctor en Ciencias Físicas y profesor de la Universidad de Zaragoza, Pedro Arrojo, elaboró en 2003 un informe encargado por la Diputación de Álava en el que se analiza la gestión del agua en la provincia Foral. En uno de sus apartados, el citado estudio se detiene en Rioja Alavesa y en el río Inglares, caudal que según las previsiones anunciadas hasta ahora, abastecería la presa de Rivas de Tereso.

Se trata de un río, señala Arrojo, «pequeño, bien conservado pero muy frágil con lo que el trasvase (cuya tubería ya esta construida) terminaría por secarlo» y por lo tanto, «no sería aconsejable nutrir la presa de Rivas con el Inglares».

El objeto del trasvase es «fundamentalmente el regadío de vid -prosigue el profesor- si bien, ya el año pasado se vislumbraba el uso del agua para los campos de golf» previstos en Rioja alavesa. Es decir, «se están diseñando trasvases con una cantidad de agua de la que no dispone el Inglares».

Otro de los aspectos expuestos por Arrojo se refiere a la concesión de cambio de uso que la Administración central otorgó a las centrales hidroeléctricas de la cuenca del Inglares. Las centrales fueron concebidas inicialmente «para usar el agua en un turbinado con lo que el agua regresa al cauce». Sin embargo, «con la bendición de la Confederación Hidrográfica del Ebro, las centrales, que pasaron a manos de las comunidades de regantes, son las que sustancian la base del posible trasvase de agua». En este último caso, «el agua no regresa al río», matiza Arrojo.

Este cambio de uso alberga, a juicio del profesor de la Universidad de Zaragoza, «ciertas irregularidades que creo que van a provocar la revisión del caso».

Y a todo este cúmulo de factores que según el informe se oponen al trasvase, y por lo tanto, al abastecimiento de la presa de Rivas con el Inglares, se suma también una directiva marco de la Unión Europea (UE). «En el informe le dijimos a la Diputación de Álava que en este sentido habría problemas. Bruselas -continúa- da prioridad a la sostenibilidad del río antes que a las necesidades de regadío». Todo ello sin tener en cuenta «periodos de sequía» que agravarían aún más la situación del cauce.

En definitiva, Pedro Arrojo considera que «se han hecho mal los cálculos entre el proyecto del trasvase y las posibilidades que ofrece el Inglares».

El presidente de la Fundación Nueva Cultura del Agua y receptor del premio 'Goldman' expondrá todos estos argumentos el próximo jueves en San Vicente en una conferencia organizada por la Asociación en Defensa de Rivas y la Sonsierra. Una plataforma que ayer reiteró su rechazo a «cualquier tipo de presa que no sea racional», tal y como apuntó el portavoz de la Asociación, Fernando Andrés Barrio quien criticó también que se primen los intereses de Álava por encima de los de La Rioja. Será en la conferencia donde la plataforma conozca la situación en que se halla el río Linares y el contenido de un informe que «no se ha empleado jamás».

jueves, 25 de octubre de 2012

Ruta 4: Berganzo - Haro

La ruta que traemos hoy es famosa. Todos lo años en Agosto, una de las excursiones es esta y suele ser concurrida ya que se termina con un poteo y una comida en algún restaurante de Haro. Son 13,5 km y el recorrido lleva unas 4 horas y media andando a un paso tranquilo.
Os presento la ruta y el perfil,


Bueno vamos a grano. Salimos por la ermita y nos dirigimos por el valle de Arbina en dirección a Salinillas de Buradon. Subimos por el camino, en el que hay docenas de cazadores en una batida de jabalí, hasta llegar a la parcelaria que sube desde Salinillas a Toloño. Atravesamos dicha parcelaria y seguimos por un camino que desciende en dirección sur. Tenemos unas buenas vistas del Toloño aunque la foto no es de lo mejor...
 Pasaremos junto a una finca de nogales vallada con traviesas de vias ferroviarias y unos 100 metros más adelante cogemos un camino hacia la derecha que baja también hacia Salinillas. Es un valle estrecho y bonito que hace volar nuestra imaginación hacía las gentes que habrán recorrido el mismo camino. No tengo fotos de los desvios, pero con el mapa de la ruta no deberias tener problema para llegar a Haro. 
El siguiente desvio es hacia la izquierda en un camino que se convertirá en una senda enseguida. Siguiendo esa senda unos 20 minutos llegaremos a una parcelaria que debemos tomar a la izquierda, ascendiendo hasta un depósito de agua. 
Bajamos por la parcelaria por una pendiente ciertamente pronunciada y una vez abajo empezamos a vernos rodeados de viñedos. La imagen que tenemos de La Rioja es realmente espectacular, aunque como siempre la foto deja bastante que desear.

Entre los viñedos encontramos un endrino bastante cargado que seguramente ya estará en alguna botella de pacharán para estas fechas...
Sin darnos cuenta y sin encontrar una gran piedra donde la gente del pueblo se suele sentar a almorzar llegamos al pueblo de Briñas. Como acabamos de almorzar un café en el bar es una buena decisión.
  Al otro lado del pueblo esta el rio Ebro y debemos camina hacia él. Del pueblo de Briñas sale una carretera tipo parcelaria que discurre al lado del río en un paseo agradable y sencillo, en unos 30 minutos llegamos a un puente de piedra que cruza el rio.
Atravesamos el puente y en 10 minutos estamos entrando en la zona de bodegas de Haro, la atravesamos y volvemos a cruzar otro puente (este ya moderno). Justo al final del puente tenemos a la derecha las piscinas de Haro y enfrente el sitio donde la gente de Berganzo se suele fotografiar para dejar constancia de la azaña realizada...
Poteo por Haro, algún pincho y a comer. Después se puede coger un autobús que te deja en el cruce de Salinillas y desde allí unos 6km hasta Berganzo. Realmente una dura jornada, pero dormireis como angelitos...

martes, 28 de agosto de 2012

Diccionarios geográficos

Voy a colocar aquí algunas de las alusiones que de Berganzo he ido encontrando en libros de los s. XVIII y XIX.


Diccionario Geográfico-Histórico de España Tomo I
Real Academia de la Historia, año 1802

BERGANZO , villa de señorio en la hermandad de Tierras del Conde, prov. de Álava, situada en un profundo valle hacia el oeste y 5 a quartos de legua de distancia de Peñacerrada, de quien fue aldea en otro tiempo, hasta que en el año de 1520 se le concedió privilegio de villa, como consta de varios documentos que paran en su archivo. Confina por norte con Tobera y sus altos montes, por sureste con los de Peñacerrada y sierras de Toloño, por suroeste con Salinillas y por oeste con la villa de Ocio. Tiene 39 vecinos gobernados por un alcalde ordinario, 2 regidores , procurador síndico general, 2 fieles, un alguacil, un depositario de penas de cámara, alcalde de hermandad, cuyos oficios se eligen el día 1° de enero en concejo general por el alcalde, regidores y procurador síndico que dexan de serlo, juntamente con otros quatro vecinos que el mismo alcalde nombra entre los concurrentes, el qual toma juramento, no solo á los electores, sino también á su sucesor , y éste á los demás ministros del nuevo gobierno. El señorío perteneció en algún tiempo á los condes de Salinas, pues consta de la crónica del rey D. Pedro que este monarca había hecho donación á Diego Pérez Sarmiento en el año de 1354 de una »aldea de Peñacerrada que dicen Verganzon"; después a los condestables de Castilla, de donde pasó á los señores de la casa de Martioda que actualmente la poseen, por cuya razón no gozan mas regalía que la de poner alcalde mayor para conocer en las apelaciones, residenciar a los ministros de justicia, percibir las penas que llaman de cámara y el derecho de Semoyo de los vecinos del estado general, que no tiene uso porque al presente todos son nobles: hay una junta de éstos que se congrega el día 25 de julio de cada año y elige un procurador y 2 diputados para su gobierno. Los habitantes se exercitan en la agricultura y en trasportar leña á la Rioja: cogen algún poco de trigo, cebada, lino, alubias, maíz, guindas, cerezas, nueces, melocotones y albérchigos. Hay muchas fuentes de excelentes aguas, de las quales, y las que bajan de Peñacerrada, se forma un pequeño río, abundante en truchas de buen gusto, y que pasando por medio del pueblo le divide en 2 barrios, que se comunican por un puente de piedra sillería. Tiene una iglesia parroquial dedicada á S. Miguel arcángel, servida por 2 beneficiados de entera ración, y fuera del pueblo una ermita con el título de nuestra Señora del Campo. Pertenece en lo eclesiástico al obispado de Calahorra y su vic. y arcip. de Miranda. M. 



Diccionario Geográfico-Histórico de España Tomo II
Real Academia de la Historia, año 1802

YUGALEZ o YUGLAREZ , Pequeño río de España, Prov. de Álava, nace en varios manantiales y arroyos que bajan de la gran sierra de Toloño , cerca del lugar de Montoria , hasta Peñacerrada , y recogidas aquí estas aguas, y aumentadas con las de varias fuentes, corre de E. á O., atravesando los dos barrios de que consta la villa de Berganzo , después de habérsele poco antes incorporado el sobrante de sus fuentes; desde donde , siguiendo la misma dirección, llega á la villa de Ocio, pasa por el medio de sus 4 barrios, entra en jurisdicción de la villa de Zambrana, que deja a la derecha., y desemboca en el Ebro.

martes, 26 de junio de 2012

La climatología

Datos climatológicos en Berganzo (datos de la estación meteorológica de Zambrana) desde 2001 hasta 2010; media mensual en dichos años.





La educación

Hasta el año 1970, en el que se aprueba la Ley 14/1970, de 4 de agosto, General de Educación y Financiamiento de la Reforma Educativa, la villa de Berganzo contó con una escuela propia. Así el curso 1969/70 fué el último que se impartió en el pueblo. A partir de octubre de 1970 los niños y niñas de Berganzo empezaron a tomar un autobús que los llevaba a diario al colegio de Rivabellosa.
En la página web del colegio de Rivabellosa, hoy llamado CEIP Unamunzaga, encontramos el siguiente texto a modo de historia:
"ORIGEN
En Rivabellosa funcionaba una escuela de niños y una de niñas. En junio de 1965 se suprimen las escuelas de: Sacedo, Ciccedo-Yuso, Comunion, Leciñana del camino y Turiso. Se suprime y se concentran en Rivabellosa. Este año se establece el transporte escolar. En 1966 se crean en Rivabellosa dos unidades de niñas.
En 1966 se suprime la escuela mixta de Estavillo y en 1969 la de Ocio, Rivaguda, LaCervilla y se trasladan a Rivabellosa por ampliación del transporte escolar. En 1970 se suprimen las escuelas de Manzanos, Quintanilla, Berantevilla, Armiñon, Salinillas de Buradon, Zambrana,
Berganzo, Mijancas y Santurde que se concentran el la escuela comarcal de Rivabellosa. Este año el centro contara ya con 12 unidades escolares 6 de niños y 6 de niñas.

EVOLUCIÓN
Una vez instalado el material y organizado el transporte escolar dieron comienzo las clases el 20 de octubre de 1970.El edificio constaba de 8 aulas.
Posteriormente se construye la casa del conserje con dos aulas de educación infantil y se amplia el edificio principal.
En enero del 2008 se crea un edificio independiente para educación infantil."



jueves, 14 de junio de 2012

El retablo de Berganzo II

Este video lo encontré en Youtube, es de hace unos meses y al parecer es de alguna visita organizada a Berganzo...